LA LUCHA POR LA LIBERTAD

LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD

Ante la negativa de España para someter a los indígenas nativos de las tierras colombianas a la esclavitud, especialmente por motivos religiosos; se fortaleció el negocio de la importación de nativos africanos, los cuales vinieron principalmente a trabajar en los dominios de los terratenientes más poderosos, en las minas y en trabajos domésticos.

Colombia es un país que se ha visto fuertemente marcado por las prácticas racistas, las cuales han surgido como resultado del proceso civilizatorio que los colonos tuvieron sobre las minorías étnico-raciales y los sometimientos y vulneraciones a estas, como también el desconocimiento de sus derechos.  De allí que es imposible negar la institucionalización de la esclavitud como practica social, asociada a la raza y al estatus socio-económico de los individuos.

 

La esclavitud ha sido históricamente un fenómeno que no ha estado alejado de los países occidentales; basta con remitirnos al pasado, para dar cuenta de esto. La antigua civilización griega se constituyó en gran parte gracias al trabajo y sometimiento de los esclavos, para que produjeran materia prima que sería vendida en el comercio internacional y de esta forma, favoreciera la economía interna. Por otro lado,  en el Imperio Romano, la situación fue muy similar: el sistema de explotación de esclavos permitió la consolidación de este gran referente, que sirvió como precursor de la esclavitud en América.

 

Una de las formas de negocio más estable, sin duda alguna, fue la esclavitud, especialmente por ser un fenómeno que aportó crecimiento económico a cambio de costos muy bajos (la mano de obra negra). A ciencia cierta, nunca se tendrá una cifra oficial o considerablemente aproximada a la cantidad de africanos que los colonos trajeron a las tierras americanas, para cumplir con los oficios de los esclavos; contribuir al desarrollo del nuevo mundo, y fomentar el acelerado crecimiento del modelo capitalista y del comercio local.

 

Colombia, no fue ajena al impacto generado por la colonización y todas las implicaciones de este proceso. Ante la negativa de España para someter a los indígenas nativos de las tierras colombianas a la esclavitud, especialmente por motivos religiosos; se fortaleció el negocio de la importación de nativos africanos, los cuales vinieron principalmente a trabajar en los dominios de los terratenientes más poderosos, en las minas y en trabajos domésticos.

 

Pero, (sic) de dónde vinieron los esclavos colombianos y a qué se dedicaron? Distintos estudios de expertos como Nina de Friedemann y Nicolás del Castillo han rastreado los orígenes de los africanos que llegaron a Cartagena de Indias y a otros puertos de contrabando como Buenaventura, Riohacha y Tolú. Entre 1533 y 1640 los esclavos provenían en su mayoría de Senegal, Guinea, Gambia, Cabo Verde, Sierra Leona, Congo y Angola. Después, entre 1640 y 1740 se sumaron africanos de la nación Arará (lo que hoy es Benin) y los Carabalí. Finalmente en la segunda mitad del siglo XVIII los mozambiqueños también fueron identificados en los registros de los puertos de embarque. (Miranda Hamburger, 2001)

 

Así como en muchos países, en Colombia el proceso de la abolición de la esclavitud se caracterizó por todos los altibajos e inconsistencias que hicieron que la contemplación de los derechos de los esclavos tardara mucho tiempo. De igual modo, este proceso también se alargó por los intereses propios de las personas más influyentes, terratenientes y hacendados, que retardaron el reconocimiento de las igualdades de los esclavos, por más de tres siglos.

 

La abolición de la esclavitud en Colombia respondió a un debate generalizado entre varios sectores políticos de la nación, como consecuencia de la contradicción entre ser independientes y mantener mano esclava extranjera. Precisamente durante este debate, se produjo la expedición de la constitución de Cartagena de 1812, en la que se legisló por primera vez sobre la libertad de los esclavos, aunque nunca se llevó  a cabo, como consecuencia de la reconquista española en 1815, por lo que el proyecto político fracasó; sin embargo, las pugnas por la libertad cada vez se hacían más fuertes.

 

Algunos años después, se logró lo que para muchos sería un avance mucho más significativo para lograr la libertad. Con la sanción de la Ley de Libertad de Vientres, la cual fue oficialmente aprobada el 19 de julio de 1821, el panorama para los esclavos comenzaba a tomar un nuevo rumbo en la historia de Colombia. A partir de esta fecha tan significativa, los hijos de los esclavos nacidos en 1821, tenían muchas esperanzas de lograr su libertad en 1839, una vez cumplieran con el requisito de los 18 años de trabajo obligatorio (para velar por el bien de la propiedad privada de los terratenientes). No obstante, la situación se volvió mucho más tensa con la sanción de la ley del 29 de mayo de 1842, con la que se reactivó el tráfico de esclavos y además se prolongó por cinco años el plazo para la obtención de la libertad de los cobijados por la Ley de Vientres. La sanción de esta ley tuvo como resultado que durante 1840 y 1842 se produjera la rebelión de los esclavos a través del cimarronaje y que la nación recibiera una  fuerte presión del imperio inglés para que se aboliera finalmente la esclavitud en América.

 

Mediante la aprobación de la Ley 21 del 21 de mayo de 1851, el presidente José Hilario López, de corte liberal, decretó y logró la libertad definitiva para los esclavos en Colombia, aunque sería hasta el primero de enero del año siguiente cuando se culminó oficialmente el tráfico de cientos de africanos que durante siglos desembarcaron en las costas colombianas, para convertirse en mercancía humana. Esta ley fue detonante principal de la Guerra Civil de 1851.

 

En la actualidad, se conmemora el día de la afrocolombianidad el 21 de mayo, para rendir un homenaje a la reivindicación de los derechos de los esclavos negros que en 1851 lograron su libertad absoluta. Así mismo, se hace un reconocimiento a los legados de África en la cultura colombiana, especialmente, en cuanto a las herencias lingüística y artística que aún prevalecen y forman parte de la identidad cultural de la Nación.

 

Para finalizar, es importante reflexionar sobre la importancia del reconocimiento de Colombia como un país pluriétnico y multicultural que necesita reforzar los conocimientos y recibir nuevos aportes que desde las ciencias sociales nos permiten entender la relación entre las culturas africanas y colombiana.

 

 

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