LA CIUDADANÍA,

ENTRE PRIVILEGIOS Y EXCLUSIÓN

La ciudadanía se asume desde quienes pueden participar en las pugnas y en el manejo  y deja al margen a una importante población en términos numéricos, por su condición racial, educativa, económica, social, de esclavitud o de sexo.

CONCLUSIONES PRINCIPALES DE LA INVESTIGACIÓN

CONCLUSIÓN 1

PRIVILEGIOS COLONIALES

La República trajo consigo un cambio en el orden político, que no guardó correlación con las transformaciones sociales. De este modo, se preservaron las tradiciones heredadas de la estructura jerárquica colonial, esta vez estableciéndose en la cima una élite económica, política y letrada conformada por los criollos. Las distintas constituciones republicanas permiten el seguimiento de estas prelaciones, cuando de manera reiterada se otorga la condición de ciudadanos a los hombres libres, y se faculta para una participación política activa a estos mismos, con características específicas de rangos de edad, formación académica, prestigio, rentas y subsistencia asegurada, sin sujeción a otro en calidad de sirviente doméstico, o de jornalero.

CONCLUSIÓN 2

SERVIDUMBRE DE LAS CASTAS INFERIORES

La construcción de la ciudadanía en el siglo XIX colombiano, a través de las conceptualizaciones, representaciones y narrativas legibles en los textos constitucionales de dicho siglo, están permeadas por una visión del ser humano no objetivada,  que no siempre atiende su dignidad asociada a su condición natural, sino a concepciones sociales y culturales prejuiciadas sobre la felicidad del hombre en concordancia con la voluntad de Dios, a la usanza colonial, en la que no solo se impusieron matrices católicas, patrimonialistas y paternalistas, sino que estas se mezclaron con sustratos de diversa índole, que consagraron relaciones de servidumbre del grueso de la población indígena, mestiza y negra, respecto de un núcleo potentado.

CONCLUSIÓN 3

LAS MUJERES LAS GRANDES IGNORADAS

Si bien las mujeres tuvieron un activo desempeño en los alzamientos de finales del siglo XVIII, en el pensamiento ilustrado que favoreció la Primera República, durante el Grito de Independencia e, incluso, en las gestas libertadoras –durante las cuales no solo abastecieron de alimentos y vestidos a los soldados sino que fortalecieron los ejércitos ellas mismas- fueron ellas, en todas las condiciones raciales, sociales o de origen, los mayores sujetos de exclusión en reconocimiento de su ciudadanía durante todo el siglo XIX. No hay reconocimiento alguno en ninguna de las cartas constitucionales de la Primera República (1810 – 1816), pese a la importante participación de esta tanto en los albores de esta primera gesta independentista como durante el periodo. Solamente en la carta política República de Nueva Granada de 1843 se establece la condición de granadina por naturalización a “las mujeres libres no granadinas, desde que se hayan casado o se casaren con granadino”, mientras no hay alusión alguna de que esta misma condición de nacional se otorgue a las mujeres nacidas dentro del territorio.

CONCLUSIÓN 4

EL INDIGENA Y SU MINORÍA DE EDAD

El indígena es visto como un ciudadano que no ha alcanzado su completo desarrollo, por lo que debe ser acudido para su completa civilización, que recae en manos del estado. En el primer grupo de cartas constitucionales, correspondientes a la Primera República, hay una enunciación al indio como ciudadano en goce de todos los derechos, con  voz y voto en los procesos electorales en igualdad de condiciones a los demás. Sin embargo, se enfatiza en la necesidad de procurar a estos enseñanza e ilustración, que los substraiga de su natural rusticidad y los provea de una sana moral para la prosperidad de los pueblos. En el bloque de constituciones republicanas, este sector poblacional no tiene una consideración específica, pues engrosa la categoría de “hombres libres”, negándose así el reconocimiento de la otredad y de la diferencia; por consiguiente, su disfrute de la ciudadanía está subyugada a las condiciones específicas de cada constitución en cuanto a vecindad, buen nombre, educación, rentas y formas de subsistencia. En consecuencia, la viabilidad de un ejercicio ciudadano fue únicamente nominal, pues en la práctica la población indígena carecía de rentas considerables y propiedades  y sus oficios se desempeñaron en condición de sujeción a otro en calidad de sirviente doméstico o de jornalero.

 

 

CONCLUSIÓN 5

LA EXCLUSIÓN DE LOS AFRODESCENDIENTES

La situación de los esclavos deambuló entre una intención libertaria de los criollos en la cabeza de los gobiernos de la naciente república y la persistencia por perpetuar patrones de poder y de diferencia coloniales. Es así como en las primeras leyes constitucionales se aboga por la mejora de las condiciones de vida de los esclavos, pero, al tiempo, se considera una abominación la concesión de libertad a aquellos que, siendo esclavos, no sean más de utilidad a sus amos. Una vez, ya superada la mitad del siglo, se logra la abolición total de la esclavitud, sucede con los recién libertos y las posteriores generaciones una situación similar a la ocurrida con las comunidades indígenas, de negación de la diferencia y la otredad, al ser invisibilizados en las diferentes constituciones. Igualmente, conforman los grupos de excluidos de la ciudadanía, al conformar, mayoritariamente, los cuerpos para la servidumbre o, en peores casos, el indeseado cuerpo de vagos que atentaba contra el ideal de nación.

CONCLUSIÓN 6

CIUDADANÍA MORAL

La ciudadanía está atada en gran sentido a la moral cristiana y a la práctica de la religión católica, desde el mismo momento en que el sistema sociopolítico en buena parte del siglo estuvo organizado en torno a  las parroquias, que son las que realizan  y auditan los procesos de selección de sufragantes de base. Por eso el parroquiano es el presupuesto del ciudadano. Y su derecho a “participar” deriva, en gran medida, de su adscripción a la fe católica, de su asistencia al culto en la parroquia, del conocimiento y reconocimiento que el pueblo hace de él como persona de bien y de su modo de vida deseable moralmente (casado, no borracho, cumplidor de las deudas adquiridas, no lisiado, no sordomudo, “cuerdo”, poseedor de alguna renta, alfabeta, con ocupación definida distinta a la de servidor doméstico). Llama la atención que se inocula una cierta sanción moral por razones puramente físicas, que conlleva a una pérdida o suspensión de la ciudadanía, tal y como sucede con los locos, los sordomudos, los mentecatos, etc.

El concepto de ciudadano se centra inicialmente en el de un individuo fiel a la constitución, la patria y  a la iglesia católica.  Este concepto se transforma con el paso de los acontecimientos y las circunstancias y es utilizado convenientemente por los protagonistas de cada momento.

COMUNICACIÓN-PAZ/CONFLICTO

Grupo de investigación

Comunicación - Paz/Conflicto

ACREDITACIÓN DE ALTA CALIDAD

Universidad Santo Tomás

Facultad de Comunicación Social

Unidad de investigación - 2016

PALABRAS CLAVES

Ciudadano

Derechos

Libertades

Nación

Constituciones

Siglo XIX

DISEÑO Y  REALIZACIÓN: CLARA VICTORIA MEZA Y EDGAR MANCHEGO / BOGOTÁ 2017